martes, marzo 17

Peques Love Lois.

¿Vosotras elegís la ropa de vuestros peques?

Yo no, y no por que no quiera, si no por que hace ya mucho que no me dejan hacerlo; más o menos desde que dejaron de ser bebés.

Sí, es que estos chicos tienen mucho carácter, han salido a la madre, ¿que vamos a hacerle? ;-)

Mis peques, buscan ir guapos, que en eso han salido pijos como el padre, pero sobre todo ir cómodos, ya que salen preparados para cualquier partido de fútbol que surja; que surge, vaya si surge.

Afortunadamente hay marcas que piensan en niños como los mios, con estilo propio, niños que pasan de la madre y sus ideas de moda.
Lois, la legendaria firma de jeans ( ¿quien no ha tenido unos Lois en su vida?) ha creado una colección propia para los peques. 


Una colección de carácter informal, que es la que les gusta a mis peques.
Colección en la que destacan sus diseños cuidados y la calidad en sus tejidos, suaves y resistentes.

Yo me he quedado enamorada  de la colección al completo, pero sobre todo de estas zapatillas que son ideales; con un toque formal/informal. Que combinan tanto con las camisetas como con los polos, con los que tambien cuenta la colección, si quieres vestir a los peques en un tono un poco menos desenfadado.


Y no hay mejor manera de saber si algo de verdad te gusta que probándolo.
Así que este sábado nos calzamos la ropa que Lois nos hizo llegar para tal fin y partimos para hacer de banco de pruebas.

Aquí os enseño el resultado.


 La sesión empezó bastante "tranquila", los peques encantados de su ropita.
Como hacía fresco tuvimos que abrigarnos un poco, combiando el conjunto con camisa a cuadros en en caso de Grommy y sudadera en en caso de Pequete.


Posando como si lo hicieran todos los días...


Pero aún quedaba la prueba de fuego, y la que más les gusta a ellos: probar la comodidad.
La prueba quedó superada con creces.


Ellos, que nos son modelos por vocación, disfrutaron más de la parte prueba de fuego y de la parte hago el gamba para que mi madre no saque una foto buena.
En fin... niños, tan difíciles de fotografiar pero tan fáciles de sacar contentos.


A mi lo que más me ha gustado ha sido:
1. La calidad de sus tejidos.
2. El buen acabado de las prendas.
3. Los prints geniales.
4. El color del pantalón de Grommy (que es mi color favorito)
5. Lo cómodos que se han sentido ellos y que no dudaron en ponerse los conjuntos sin chistar.

El lavado que tienen las prendas ya os lo cuento en breve, por que ya sabéis donde acabó la ropa al final del día ¿no? ;-P

Ellos pasaron un día fantástico, encantados con su ropita molona.
Pequete estaba tan contento de ir tan guapo y además haber podido probar la ropa en " el paraíso de los goles" (palabras textuales), que sentía que en cualquier momento iba a levitar.



¡Lois, marcas que molan!

See you later. Babbupi's Mumm.

viernes, marzo 6

El juego de las emociones.


A raíz de un comentario que hice a Mamá por bulerías sobre cómo poder gestionar el comportamiento puntual de su pequeña a la salida del cole, nace este post.

Al igual que le comenté a ella, os contaré que es lo que yo hago para poder desviar una rabieta, un arranque de ira o un sentimiento angustioso en mis peques.

Cada día la salida del cole,  se me presenta como un nuevo sentimiento de lucha, de tira y afloja, pero también como una nueva oportunidad para conectar, para entendernos, para aprender mutuamente.

Mis hijos, son dos niños con mucho carácter y una personalidad arrolladora. Por lo que me ha costado aprender a base de pruebas y de errores. Sobre todo de errores, pero son los errores los que te hacen aprender, los que te ayudan a madurar.

A pesar de saberme muy bien la teoría, como dicen por ahí del dicho al hecho hay un buen trecho. Hasta que no te ves en la situación no sabes como van a reaccionar los pequeños, y sobre todo como vas a reaccionar tú.

Y como os digo, muy arduo ha sido el camino, pero poco a poco nos vamos acomodando, nos vamos sincronizando.

He pasado del cabreo supino, donde no se sabía si la rabieta era de los hijos o de la madre, a ir capeando el temporal del mejor modo posible.

Hay tres cosas que a mi me han sido muy útiles, cuando salen del cole con un mal día. Si salen tristes, enfadados, irascibles o agresivos.

En primer lugar no presuponer que el niño está insoportable por que si. Cuando uno está raro seguramente haya una razón para estarlo.

Normalmente el niño/a no te contará el porque de su humor, sobre todo por que ni siquiera sabrá como expresarlo, o por que esté tan enfadado que no quiera ni hablar.

En segundo lugar, les pregunto: ¿ como te lo has pasado hoy?
En vez de preguntarles, ¿qué tal el cole? o ¿como te has portado hoy?  ( que por cierto esta pregunta, que oigo mucho por ahí me da mucha rabia)

Y en tercer término hay dos juegos, que a mi me funcionan de maravilla. Ninguno de los dos son creación propia, uno lo leí en el libro El cerebro del niño y el otro en un blog de psicología (que me perdone su autora, pero mi memoria de mosquito hace de las suyas; si alguien lo reconoce que me indique la fuente y lo enlazo)

El primer juego se llama Que suerte tengo, donde cada uno dice por que ha tenido suerte hoy. Normalmente empiezo yo, y para desviar el epicentro del enfado, la frustración o la tristeza.
Suelo decir la chorrada más gorda que se me ocurre; por ejemplo: Que suerte tengo por que aunque hacía mucho aire y las orejas se me han desplegado, no he venido a recogeros volando, doble suerte por que llevaba las piedras de Pequete en el bolsillo. 

El segundo juego se llama Una mentira y una verdad. Donde cada uno cuenta dos cosas que le han pasado hoy; una será verdad y otra será mentira. Uno lo cuenta y el resto de participantes adivinan cual es la verdad y cual la mentira. La mentira también suele ser un absurdo.

¿Que consigo con estos juegos? 

1. En principio relajar el ambiente, desviando, como he comentado antes, el punto de frustración, rabia, pena...

2. Empalizar unos con otros.

3. Hacer ver que me interesa el por que de que se sientan así, hacerles ver que todos nos sentimos así en algún momento.

4. Convertir lo que hubiese sido una patada en una carcajada.

5. Desarrollar la imaginación, trabajándola con esa herramienta del absurdo.

6. Que me cuenten el hecho que ha desencadenado la situación. 

Siempre el juego, es el mejor aliado, los niños aprenden jugando y los adultos aprendemos de los pequeños genios.

Estos trucos les han enseñado a gestionar sus emociones, pero os aseguro que a mi también y me siento la máxima beneficiaría.

Quizás os pueda servir o quizás no, cada familia somos un mundo, pero como digo muchas, muchísimas veces, la mejor de las técnicas es el ensayo/error.

Pero si lo probáis me alegraría que me contaseis el resultado.

Y vosotros, ¿jugáis con las emociones?

See you later. Babbupi's Mumm.