miércoles, noviembre 2

Nunca dejes de sonreír.

Desde el primer minuto en que se cruzaron nuestras miradas comprendí que llegaste para enriquecer mi vida.
Tan pequeño, tan perfecto, tan luchador...
Tu sonrisa me confirmó que no pudimos elegir mejor tu nombre: El que ríe, el que hace sonreír. 

Gracias a ti sonrió cada día, una sonrisa contagiada de la tuya, reflejada de tu rostro.
Una sonrisa llena de alegría, de amor y de orgullo. 

Y hoy quiero darte las gracias por mucho.... por tanto....
Por haberme hecho crecer como madre, como mujer, como persona.

Por haberme vuelto valiente, por enseñarme que a veces hay que mirar dos veces las cosas, con distinta mirada, desde otra perspectiva.
Por enseñarme que por mucho esfuerzo que te cueste no debes rendirte.
Por enseñarme que no soy tan pequeña como creía, por que tu reflejo me hace grande.

Sigue siempre siendo tan bueno, sigue siempre mirando a los demás con las gafas de la empatía.
Sigue confiando en ti, en tu valía. Que no te pese más la mirada del otro, defiende siempre que vales muchisimo.
Sigue siendo el hemano mayor protector y no dejes nunca de sostener su mano.
Sigue haciendo que los demás sonrian pero sobre todo y ante todo.... Nunca dejes de sonreir.

Gracias amor de mi vida.


0 comentarios:

Publicar un comentario

¡Deja tu comentario!